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24 de Mayo: Día de María Auxiliadora: Historia de su Devoción y Protección

“María Auxilio de los cristianos, rogad, por nosotros”

Maite Araujo Olivares

 

La historia de la madre de los salesianos inició cuando en el años 749  San Juan Damasceno propagó la jaculatoria: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”.

El culto desde muy antiguo dado con el título de María Auxiliadora a la Santísima Virgen, fue ‘solemnemente decretado por el Sumo Pontífice, el Papa Pío VII después de la victoria de Lepanto.

 

 

Fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad, “No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado”.

El primero que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en al año 345, el dice: ” Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios“.

 

 

San Sabas en el año 532 narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada “Auxiliadora de los enfermos”, porque junto a ella se obran muchas curaciones.

San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria: “María Auxiliadora , rogad por nosotros”. Y repite: la virgen es “auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación”.

En Ucrania, Rusia,  en el año 1030 libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.

Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre, donde se tiene constancia de que hacia el año 1558 ya figuraba en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto Italia.

 

Esta advocación se hizo fuerte:

 

  1. Ante la invasión de los turcos en 1571 donde San Pío V la invocó como María Auxiliadora de los Cristianos

En el año 1572, el Papa San Pió quinto ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la advocación ”        María Auxiliadora, rogad, por nosotros”, porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de           Lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

El 7 de Octubre de 1.572 se encontraron los dos ejércitos, en un sitio lla­mado golfo de Lepanto, donde los mahometanos tenían 282 barcos y 88.000 soldados, lo cual gracias a la virgen fueron vencidos, en ese mismo año el Papa San Pío V ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la advocación: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”, porque en ese año la Virgen libró prodigiosamente en la batalla de Lepanto a toda la cristiandad que iba a ser destruida por un ejército mahometano siendo los cristianos inferiores en número.

Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el vien­to corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenía sus barcos, que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego — admira­blemente — el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y tos empujó -con fuerza contra las naves enemigas.

Entonces nuestros soldados atacaron y le proporcionó una total derrota. Dieron una carga tremenda y en poco rato de­rrotaron por completo a sus adversarios, el ejército otomano, quienes después de breve combate, se retiraron en desorden, cruzaron el Danubio, y dejó en el campo cien mil hombres y cuantioso botín. Jamás se vio más gloriosa vic­toria y que menos sangre costase a los vencedo­res.

 

2.- Con los Príncipes Católicos de Alemania fieles al catolicismo frente a las tesis protestantes

En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de                auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años.

La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.

Unánimemente reconocieron» éstos la protec­ción de maría, y con gran solemnidad dirigiéndose a la catedral, para cantar un TE DEUM de acción de gracias y presentar el estandarte turco encon­trado en la tienda del gran visir, el cual se celebró en agradecimiento de tan espléndida victoria.

El Papa San pío v mandó que en adelante, cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del santo rosario, y que en las le­tanías se rezara siempre esta oración: con esta ocasión erigiéndose en Múnich, en Baviera, la primera cofradía en honor de María Auxiliadora.

En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.

 

3.- Frente a las invasiones turcas sobre Viena en el siglo XVII

 

El 12 de septiembre de 1683, ante las murallas de Viena, las fuerzas aliadas cristianas bajo el mando del rey Juan III Sobieski de Polonia, lograron una victoria abrumadora sobre las fuerzas turcas musulmanas numéricamente superiores que habían asediado Viena en los dos meses anteriores. Esta fue una larga lucha de la cristiandad europea contra las invasiones y usurpaciones de los turcos musulmanes en Europa.

Fue la mayor victoria cristiana sobre los turcos desde la victoria de Don Juan de Austria sobre la armada del sultán en Lepanto (1571).

En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 países.

Al anuncio de la derrota turca, la cristiandad celebra. En las calles de Viena y en las ciudades de Austria y a lo largo de Europa había una sensación de euforia.

Por su heroica defensa de la ciudad, von Starhemberg recibió 100.000 coronas, la orden del “Vellón Dorado” y el título de Mariscal de campo. La contribución de los “Húsares alados” fue decisiva puesto que después de 30 minutos de combate, la victoria ya estaba decantada.

No obstante, la victoria cristiana fue facilitada por la arrogancia y negligencia de Kara Mustafa Pasha, el comandante derrotado, a quien los otomanos estrangularon. Su cabeza fue enviada al sultán.

La Batalla de Kahlenberg frenó la expansión del Imperio otomano, el cual ya no se extendería más. Poco a poco, Austria, Hungría, Rusia y Polonia irían recuperando sus territorios perdidos.

Es una victoria decisiva que aseguró la sobrevivencia de Europa y de su identidad fundada sobre los valores de la civilización greco-romana.

Sin embargo,  mucho del liderazgo ateo de la actual Unión Europea lo pone en peligro por sus políticas sociales y migratorias que promueven el multiculturalismo y acogen la inmigración de infinitas masas musulmanas provenientes del oriente medio, la mayor parte de las cuales transitan vía Turquía.

La alteración de la composición demográfica europea es un proceso paradójico que perversamente comenzó con el acuerdo de asociación de Ankara del 12.09.1963 y se amplificó el 12.12.1999 con el reconocimiento por el Consejo Europeo de Helsinki de Turquía como país candidato a la adhesión.

 

 

4.-Como mano protectora:

Frente a los caprichos de Napoleón Bonaparte que llevo al Papa Pío VII al destierro, y a su liberación, quien en 1814 instituyó el 24 de mayo su fiesta litúrgica.

A principios del siglo XIX, Napoleón I, enlo­quecido con sus victorias, quiso ingerirse en el gobierno de la Iglesia y obligar a Pío VII a ce­derle formalmente los estados pontificios. Irrita­do con la oposición a tales pretensiones, en 1814, el Papa Pío VII, fue hecho prisionero por el general Napoleón en Sayona y después a Fon-tainebleau.

En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.

Varios años llevaba de prisión el Vicario-de Cristo, y no se veían esperanzas de obtener la libertad pues el emperador era el más poderoso gobernante de -ese entonces.  Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas.

En tanto, todo sonreía a Napoleón, que, an­sioso de mayores glorias había llevado las armas contra Rusia, “las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados”, vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde fue a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, el que había ido deslum­brante, con un famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres, donde millares morían quedando sepul­tados en la nieve que al volver se encon­tró con que sus adversarios le habían preparado un fuer­te ejército, el cual lo atacó y le proporcionó una total derrota.

De desgracia en desgracia, llegó a parar en manos de sus peores enemigos, fue luego expulsado de su país, y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pasar en triste prisión el resto de su vida, desterrado en la isla de Santa Elena, arrepentido del mal hecho a la Iglesia, término sus días desterrado y en prisión,

El Sumo Pontífice nunca perdió la esperanza y le hizo entonces una promesa a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora “Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una fiesta en la Iglesia Católica”, Inesperadamente el Pontífice quedó libre, y llegó de nuevo a su sede pontificia en la ciudad papal en Roma el 24 de Mayo.

En memoria de este notable favor de la Virgen María, Pío VIl decretó que de ese día en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora, en acción de gracias a la Madre de Dios.

 

 

No terminaríamos jamás si nos propusiéra­mos referir siquiera la milésima parte de las gra­cias y favores dispensados por María.

Diremos tan sólo que el célebre Renato Rohrbacher, que pasó su vida entera en estudiar y escribir la His­toria de la Iglesia Católica a fondo y las Vías de que en los varios tiempos se ha servido el Espíritu Santo para la salvación de las almas, se durmió en el Señor pronunciando estas palabras: ¡Auxilium Christianorum! Como si dijera: María es quien siempre ha sido la ayuda de los Cristia­nos, María quien los protegerá en los combates de la vida y particularmente a la hora de la muer­te”.

 

 

En 1860 la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de “Auxiliadora”, y le señala el sitio para que construya en Turín, Italia, su Santuario, Don Bosco ha sido, en la historia de la Iglesia, el gran apóstol de María Auxiliadora. Él solía decir: “Confíen en María Auxiliadora y verán lo que son los milagros”.

Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. “La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana”.

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como “central y sintetizador”. La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María.

En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora, con tres monedas de veinte centavos cada una y  fueron cuarenta céntimos la primera paga que hizo al constructor. Así empezó la obra del templo , pero fueron tantos y tan grande los milagros que María Auxiliadora empezó a obtener a favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la Gran Basílica.

El 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración en Turín, Italia, de la Basílica de María Auxiliadora. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: ” Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”, desde aquel Santuario comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos.

San Juan Bosco decía: “Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros” y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”. Él decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

 

 

El 9 de junio de 1868,  La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna.

La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera “ciencia y paciencia”, porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.

Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: “Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”.

 

Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.

La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como “Auxiliadora del Pueblo de Dios”.

Al final, y luego de escuchar su catequesis, todos pasaron por la sacristía de la Catedral de San Siro para recibir la bendición del fundador de los salesianos. A cada uno le obsequiaba una medallita de María Auxiliadora.

“No terminaríamos jamás si nos propusiéra­mos referir siquiera la milésima parte de las gra­das y favores dispensados por María. Diremos tan sólo que el célebre Renato Rohrbacher, que pasó su vida entera en estudiar y escribir la His­toria de la Iglesia Católica a fondo y las Vías de que en los varios tiempos se ha servido el Espíritu Santo para la salvación de las almas, se durmió en el Señor pronunciando estas palabras: ¡Auxilium Christianorum! Como si dijera: María es quien siempre ha sido la ayuda de los Cristia­nos, María quien los protegerá en los combates de la vida y particularmente a la hora de la muer­te”.

 

 

Oh, Maria, poderosa Auxilio de los Cristianos que confiados de tu misericordia, acuden a tu trono lleno de confianza, oye los ruegos de tus hijos que suplicantes imploramos tu poderoso patrocinio, para poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar!

Amen.